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9 Técnicas para dejar de ¡procrastinar!

Foto por Loic Djim.


 
¿De dónde viene esto de la palabra procrastinar?

Parece una modernez, pero no lo es, el verbo procrastinar ha estado siempre en nuestro diccionario, solo que por la influencia del mundo anglosajón “to procrastinate” ahora todos hablamos de ello. Proviene del latín y significa aplazar o posponer. Está formado por el prefijo pro “hacia” y el adverbio tras “mañana” 😂 algo así como: “casi que mejor me lo dejo pa’ mañana.”

 
¿Por qué procrastinamos tanto los creativos?

Una de las razones más frecuentes es porqué creemos de ante mano que no vamos a saber resolver algo. A veces, el nivel de auto exigencia también nos juega malas pasadas. Si nos vamos a poner con algo y antes de empezar ya nos empezaremos a meternos presión porqué el cliente es muy importante o porqué lo que vamos a hacer es de gran interés para alguien, nos aboca a pasarlo mal y empezar con más ansiedad e incluso miedo del necesario.

 

Foto por Raw Pixel.


Procrastinar es un enemigo de tu productividad y por lo tanto de tu creatividad. Te impide aprovechar todo tu potencial, pero por suerte es algo en lo que también podemos mejorar.

 

Ser conscientes de que cada vez que nos distraemos solemos estar del orden de 5 a 10 minutos desconectados, que nos cuesta otros 5 o 10 minutos volver a concentrarnos y que nos consume mucha claridad creativa, nos debería hacer querer cambiar el mal hábito de procrastinar. Además, todo este tiempo improductivo hace que nos toque alargar innecesariamente el tiempo que pasamos en la oficina o estudio.

Yo prefiero concentrarme y tener una experiencia más plena y agradable cuando dibujo, diseño o escribo. No hay peor sensación que ver como se va terminando el día y a ti te toca quedarte terminando cosas y sintiéndote insatisfecha por no haber trabajado ni a gusto ni eficientemente.

 


Te propongo una lista de nueve técnicas para que de forma combinada o independiente, puedas reducir tu procrastinación y así tengas más libertad para concentrarte en lo que es realmente importante:

 

1. Evita las distracciones.

Es el consejo más básico y el más difícil de cumplir. Cuando nos disponemos a hacer una tarea que requiere algo de concentración por su complicación, nuestra mente suele buscar cualquier tipo de distracción para sentirse a salvo.

Cuantas más tentaciones tengas para hacer otra cosa en vez de lo que tienes que hacer, más fácil será procrastinar. Mantén el móvil lejos y solo responde a las llamadas si las consideras realmente importantes o urgentes. Si eres muy dependiente del móvil, ponlo en modo avión durante algún tiempo, así cada vez que impulsivamente vayas a chequearlo te darás cuenta conscientemente de esto.

 

Foto por Maliha Mannan.


2. Vence tus resistencias.

Si por cualquier motivo temes a una tarea, trabaja en ella solo 5 minutos de manera concentrada y déjala. Cuando empiezas a trabajar el miedo se desvanece, empiezas a ver de otra manera cosas que antes te parecían imposibles, coges el impulso para continuar y por tanto a vencer tu miedo. Y como fin último resolver esa tarea.

 


3. Trabaja tus hábitos.

Si conviertes la tareas repetitivas y aburridas en rutinas, terminarás haciéndolas sin apenas esfuerzo. Las rutinas son hábitos que simplifican tu vida. Si tienes que hacer una tarea todos los días, márcate un horario para ellas, y en tu agenda márcate con una X cada día que lo haces y recompensarte por haberlo cumplido. Trabaja tus hábitos. Averigua por qué pospones cierto tipo de tareas e inclúyelas en tu rutina diaria. Así procrastinarás menos y serás más productivo.

 


4. Toma más decisiones.

Muchas veces vas aplazando una tarea inconscientemente, simplemente porque no te paras a pensar en ella. Dedícale cinco minutos y piensa en que significa realmente esa tarea y toma una decisión al respecto. Si es algo que tiene una fácil resolución y te costaría menos de 2 minutos, hazla en el momento. Si es algo que no es urgente ni importante, posponlo, en este caso no estarás procrastinando, es una decisión consciente. Si es algo que no puedes hacer tú solo, no pasa nada, delégalo o pide ayuda.

 

 


5. Hazte una pequeña lista de tareas concretas.

Cuando nos enfrentamos a un proyecto grande y complejo nos solemos agobiar con facilidad. Para que esto no pase, lo que debemos hacer es dividir el proyecto en pequeñas tareas, de modo que tengamos por escrito el itinerario a seguir al haberlo desgranado en acciones factibles. Esto te ayudará enormemente a no posponerlo. Recuerda, si la lista se alarga, divídela en sub-listas diarias que te ayuden a tener la guía para resolverlo a lo largo de un número de días. Una lista larga puede convertirse en una fuente de estrés y frustración. Cuanto más corta sea tu lista de próximas acciones más fácil te resultará concentrarte en cada una de ellas.

 


6. Utiliza la Regla de los Dos Minutos.

La Regla de los Dos Minutos tiene su origen en la filosofía GTD “Get Things Done” (del libro interesantísimo de David Allen). Consiste en que si estás planificando una acción y te das cuenta de que se puede hacer en menos de dos minutos, no la planifiques; hazla. Dos minutos es un tiempo orientativo, considerando que ese es también aproximadamente el tiempo que en cualquier caso habría que invertir para posponerla. Habrá un montón de tareas que no vas a tener la oportunidad de posponer.

 

Foto por Sonja Langford.


7. Lleva un seguimiento de tu tiempo.

Anota en tu agenda que tareas realizas cada día y cuanto tiempo dedicas a cada una. Apunta solo el tiempo que empleas haciendo cosas que consideras importantes y que te hagan avanzar en tus proyectos. Esta técnica te ayuda a crear un compromiso interno que te hace ser más responsable con respecto a cómo utilizas tu tiempo. Es ideal que se convierta en un hábito.

 


8. Gestiona tu energía.

Es importante que desarrolles actividades intelectuales en tus mejores momentos. Si estás agotado, tus probabilidades de procrastinar aumentan considerablemente. Asegúrate de descansar lo suficiente y de hacer los parones que necesites pero siempre desde la consciencia. Coger el móvil y responder los whatsapp no te proporcionará ningún descanso reparador.

 


9. Rodéate de herramientas que te gusten.

Utilizar cosas atractivas puede ayudarte a empezar con más ganas una determinada tarea. Si buscas productos que te ayuden a mejorar tu productividad y creatividad ¿no será mejor que sean bonitos? La belleza no es algo secundario, está probado que rodearnos de cosas atractivas nos cambia el humor y nos hace tomarnos el trabajo con mayor positivismo y preciosismo. ¡Qué levante la mano a quién no le guste un Mac Book Air!

 

 


¿Se te ocurren más ideas? Si hay algo más que te ayude a no procrastinar, déjame tu comentario.


 

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Un abrazo muy fuerte #VisualCultureLover,

Raquel

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